Manifesto
Hay ideas que no se piensan: se reciben.
Llegan como un susurro o como un golpe de certeza.
A veces —como dice Elizabeth Gilbert— se posan sobre alguien con la esperanza de ser llevadas a la vida.
Así nació Souvenirs de Identidad:
como un ente vivo que llegó a mí y que decidí cuidar,
aun cuando los medios eran escasos
y el camino, incierto.
Todo comenzó con un pareo.
Uno solo.
El deseo de crear piezas con identidad guatemalteca,
con alma y con historia.
Cuatro años después, ese deseo sigue latiendo,
más fuerte que nunca.
Uno de los diseños gira alrededor de la palabra “gracias”,
escrita en los 24 idiomas de Guatemala.
Meses de búsqueda me llevaron a comprender que esas palabras,
sumado a la inspiración en las banderas de plegarias tibetanas,
no estaban hechas para quedarse quietas.
Como plegarias al viento,
los “gracias” viajan,
se posan en la tierra, la grama, la arena,
como un altar a la Pachamama.
En 2023 lo llevé a las manifestaciones
donde las comunidades ancestrales de nuestro país resguardaban nuestra democracia.
Y vi cómo sus ojos se iluminaban
al reconocer su palabra, su gracias.
Ahí lo supe:
esto no era solo un objeto.
Era una ofrenda.
Era memoria.
Era puente.
Después vinieron los tablemats y las postales.
Los “gracias” viajan y se posan bajo el plato,
agradeciendo a la tierra
y a quien prepara el alimento.
Viajan y tienden puentes
entre países, culturas y mesas del mundo.
Hoy, Souvenirs de Identidad no es una tienda, al igual que la pipa de Magritte.
Es un gesto.
Una colección de objetos-poema,
objetos-memoria,
objetos-puente
entre lo ancestral y lo cotidiano,
entre lo íntimo y lo colectivo,
entre lo que damos
y lo que recibimos.
No importa si es un pareo,
una postal,
un tablemat
o un yeso perfumado.
Cada pieza es una manera de decir:
Gracias.
En todos los idiomas.
Gracias con el alma.

